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Mila y Milo: de las aulas de la Andina a un próspero emprendimiento


Publicado: 11-01-2018

Por María Fernanda Cedeño Egüez

Desde el cielo, la abuela Luzmila dirige el negocio. En la tierra, sus nietos Germán y Mónica se encargan de que funcione y crezca. Los hermanos Granda jamás se imaginaron que una tarea de Germán, realizada para la Especialización en Creación de Empresas, en la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, se convertiría en un próspero emprendimiento.

“Hace tres años, en la asignatura que dicta el profesor Wilson Araque, se nos pidió que elaboremos un filtrado de ideas potenciales de negocio que satisfagan alguna necesidad. Paralelamente, mi hija Melanie, que en ese tiempo tenía 12 años, empezó a sufrir de cólicos menstruales. Yo quería ayudarla de alguna manera pues ella prefiere lo natural y no los fármacos. Esa circunstancia fue la que motivo mi interés para incorporar esta necesidad en la tarea planteada”, recuerda Germán Granda.

Germán se propuso investigar sobre alternativas no farmacológicas para superar las molestias del cólico menstrual, encontró que era muy  popular el colocarse algún elemento caliente junto al vientre y pensó que esa sería una de las características fundamentales de la idea que aún no terminaba de tomar forma.

Él sabía que su concepto no era nuevo. Todo lo contrario. Desde hace años, en el mercado existe una infinidad de productos multifuncionales creados con propósitos curativos como lo requerido por Melanie: bolsas con agua caliente, paños, compresas de todo tipo, color, olor y tamaño. Sin embargo, ninguno convencía del todo a Germán. Pensando siempre en su hija, Germán descubrió cuál era el problema que le causaban todos esos artilugios: ¡ninguno lo conmovía! No se imaginaba a Melanie con un pesado bloque cuadrado sobre el vientre. Si bien él quería algo que caliente el cuerpo de su pequeña, su anhelo principal era que le abrigue el corazón.

Con su intención más clara, Germán fue donde su hermana Mónica, le contó lo que quería y luego de pensar juntos durante un buen tiempo, surgió una idea: “hagamos una muñeca. Le llamaremos Mila en honor de la abuela”.

Del papel universitario a las ferias de Quito

Germán empezó a preparar su tarea para la Universidad y presentó varios proyectos. Pero, vio potencial en la propuesta pensada previamente. Entonces, revisó bibliografía, investigó, leyó varios artículos científicos y otros que no lo eran, conversó con un amigo sicólogo y con una experta en terapias naturales, hizo investigación de mercado y los resultados que arrojaba su estudio respecto de su propuesta daban positivo.

Germán no lo pensó más. Fue donde Mónica y le pidió sacar a Mila de sus escritos universitarios y volverla realidad. “No fue fácil”, confiesa Mónica. “Hice varios dibujos con infinidad de caras, ojos, sonrisas, expresiones, cuerpos. Nada nos gustaba. Probé diferentes, colores y adornos”. Finalmente, luego de un par de meses, Mila nació en un liencillo especial combinado con otras telas que se usan en la fabricación de indumentaria para hospitales. Su relleno es una amalgama de linaza, caléndula, jazmín y orquídea, ideal para bajar la inflamación del útero, según comentan sus creadores.

Mila, la muñeca terapéutica, salió un noviembre del 2015 de la casa de los papás de Germán y Mónica, ubicada al sur de Quito, con destino a las ferias de emprendedores que se organizan en la capital. Y desde entonces, no ha parado. “Hemos comercializado alrededor de mil unidades, a un precio de 25 dólares cada una”.

“Nunca nos imaginamos que nos iba a ir tan bien. En nuestra primera salida vendimos 50 muñecas. Ya no dábamos abasto”, cuenta Germán. “Ahora, manejamos un promedio ponderado de 100 unidades. Seguimos yendo a las ferias. Pero, nuestra principal forma de comercialización es a través de internet”.

En la producción inicial intervenía la familia: los papás de Mónica, los hijos de Germán y su sobrino. Actualmente, han incorporado al proyecto a una socia que, también, colabora en la producción. Su inversión inicial fue de mil dólares. Al momento, facturan alrededor de 12 mil al año.

Mila fue aceptada y acogida con cariño por un público variado: la adquieren jovencitas para ellas mismas o para regalar a sus amigas; papás, mamás, abuelas, abuelos, tías, tíos. En fin…Mila es una compañera cuya ternura cura. Así fue pensada y diseñada. Germán descubrió que los papás la utilizan mucho para acercarse a sus hijas y conversar con ellas respecto del proceso de la menstruación.

Luego del éxito de Mila, los hermanos Granda, decidieron crear otro muñeco: Milo. “Su objetivo en esta vida es acompañar a los niños y a las niñas pequeñas en su proceso de independencia de la cama de sus padres”, explica Germán.

Milo, al igual que Mila, emana un delicioso aroma. En su caso debido a una mezcla de hierba luisa, verbena y bálsamo de la paz.

Suave, calientito y oloroso, Milo es un gran compañero para los más pequeñitos de la casa.

Sensibilidad ante todo

Germán Granda es ingeniero comercial y acaba de obtener su maestría en Administración de Empresas en la Universidad Andina. Su pasión es la docencia y por eso desde el 2013 gerencia Granda Marketing Group una empresa de consultoría a través de la cual asesora a pequeños emprendedores.

“La experiencia de Mila y Milo me ha servido de una forma impresionante. Ahora, yo puedo hablar a mis alumnos desde la práctica y eso es muy valioso. Ir más allá de los libros, conversar con los estudiantes respecto de los aciertos y de los errores que se vive a diario como emprendedor es una maravillosa forma de aprender y de enseñar”, asegura Granda. “Además, mis profesores de la Andina, reconocen lo que he alcanzado, tengo una relación de confianza con ellos. Me piden que dicte talleres y charlas lo cual para mí es un honor”.

Germán Granda se inclina por la visión social del emprendimiento. Es decir, aquella que pondera el servicio social más que el dinero. “Para mí, emprender no tiene como meta volverse millonario: es cumplir sueños, es ver la vida de un modo diferente, saber que se puede y que a través de un negocio pequeño puedes ayudar a otras personas: a tus clientes, a tus colaboradores, a la sociedad en general”.

Sin dudarlo, Germán Granda anima a otras personas a emprender. Pero, hacerlo adecuadamente. A su criterio, si bien la base técnica (la investigación de mercado, las finanzas, el mercadeo, etcétera) son muy importantes y no se pueden dejar de lado, hay algo superior a ello y es la colaboración. “Sumar esfuerzos, talentos, estar acompañado es clave. Yo no comparto la idea de emprender en soledad. Para mí, asociarse con otro visionario, idealista… es fundamental, es un apoyo, una forma de alimentar los propios sueños”.

Ficha técnica

Mila y Milo son muñecos terapéuticos que contienen linaza y esencias naturales en su interior, transfieren calor continuo por 45 minutos luego de que se los caliente -entre uno y dos minutos- en el microondas. De esta manera, también, se activa su acción de aromaterapia que actúa como un sedante natural induciendo al sueño. La linaza contiene varias propiedades curativas. Entre ellas, ser un potente antiinflamatorio.

Mila es una muñeca terapéutica que, mediante su acción de aromaterapia y trasmisión de calor, genera un efecto relajante y antiinflamatorio ideal para el síndrome premenstrual. Contiene linaza y esencias naturales. Mila debe ser colocada en el microondas durante uno o dos  minutos. Luego, al retirarla se debe ubicar junto al vientre bajo o en el lugar que se sienta malestar. 

Milo está indicado para acompañar a los niños y niñas en su cama, ayudándoles a conciliar el sueño. Al sentirse abrigados, se estimula el gusto para dormir solos en su habitación.

MFC/JB

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